miércoles, 6 de diciembre de 2017

Alaska, las montañas Wrangell.


El sol brillaba en el cielo el  24 de julio cuando entramos en Alaska, con una agradable temperatura de 25º.




El paso de la aduana fue sencillo y rápido, y el camión ni lo miraron.




La cabaña de troncos del Parque Tetlin fue nuestra primera parada.







Este parque es el corredor que utilizan aves y mamíferos en sus migraciones. Un terreno ondulado y lacustre de poca belleza.




Estamos deseosos por descubrir la vida salvaje y nos lanzamos al  primer sendero que encontramos, el del lago Hidden. Un corto paseo de tres kilómetros en el que no vimos nada.







La carretera continúa entre colinas de baja altura.




En Tok dejamos la Alaska Hwy para dirigirnos al sur por la Glenn Hwy.







Cerca de la entrada del Parque Nacional Wrangell- St.Elias vimos un alce. Los rangers nos dijeron que les encanta comer la hierba tierna del fondo de los lagos.










Este parque es la continuación del P. N. Kluane de Canadá y los dos forman parte del mismo sistema montañoso.




Por el norte lo bordea una pista de tierra de 43 km. denominada Nabesna Road.







Aquí nos encontramos el mismo problema que tuvimos en la parte canadiense. La carretera circula a una altitud entre 700 y 900 metros y para acceder a las montañas y glaciares son necesarios varios días por rutas a pie.







Nosotros hicimos el sendero del arroyo del Caribú, de cuatro horas, que no fue nada especial.







También fue una decepción con los animales, solo vimos ardillas árticas.




Nabesna es una pequeña comunidad de cinco o seis cabañas de madera y una pista de aterrizaje de hierba. Dispone de alojamiento y avionetas para sobrevolar las montañas.










Al final de la pista un sendero asciende hasta una mina abandonada.




Desde donde se tiene una panorámica del valle con el rio Nabesna al fondo.




Regresamos a la carretera y continuamos con dirección sur, bordeando el macizo de las Wrangell.




A lo largo de la ruta se encuentran surtidores de combustible con pequeñas tiendas donde se puede encontrar casi de todo.







Después nos desviamos por la McCarthy Rd., la carretera que por el sur da acceso al parque.




Qué pequeño es el mundo para los viajeros. Parados en este mirador coincidimos con una pareja catalana. El es un navegante profesional y nos habíamos conocido en el Caribe cuando dábamos la vuelta al mundo en nuestro barco Calcetines.




A unos 60 km. del desvío llegamos a Chitina, una aldea donde está la oficina de los rangers.







Esta cabaña, recientemente restaurada, fue construida en 1910 y era la casa del superintendente de la zona.







A partir de aquí continua una pista de tierra de unos 100 km. que termina en la mina Kennecott.







Los alaskanos están muy orgullosos de este parque,  su tamaño es seis veces el de Yellowstone. Dos tercios del parque son territorio glaciar con valles y lagos que permanecen helados durante todo el año.







Los ríos glaciares se distinguen por sus aguas lechosas, consecuencia del arrastre de polvo de roca producido por la erosión.







El resto del parque lo cubren bosques alpinos, prados y tundra. El paisaje se conserva así desde la última glaciación.







El parque no tendría ningún acceso si no fuera por las carreteras que se construyeron para la explotación de las minas de cobre en los primeros años del siglo XX. Todavía quedan algunos restos de su via férrea.







La pista termina junto al rio Kennecott ya que el pequeño puente solo es accesible a pie o en bicicleta. Al otro lado hay un servicio de furgonetas que recorren los ocho kilómetros que quedan para llegar a la mina.







Esta mina, en proceso de rehabilitación, atrae más turistas que el parque nacional en sí.










Muy interesante es el sendero que conduce al glaciar Root.







Todavía hoy algunos mineros que  prueban fortuna lavando las arenas de estos ríos.




En Alaska vive mucha gente de la economía de subsistencia, basada en la caza de algún alce o caribú y la pesca del salmón.










Mapas del recorrido.







Filopensamientos y otras cosas………..

El parque nacional Wrangell St.Elias es parte del mismo macizo montañoso que el P.N. Kluane en Canadá.

Este vasto territorio comprende una de las reservas de montaña más grande del mundo. Y sus campos de hielo no polar son también de los mayores del planeta.

Dos tercios de estas montañas son territorio glaciar, con valles y lagos que permanecen helado durante todo el año.

Desde nuestro punto de vista los dos parques quedan inaccesibles para su visita. En la parte de Canadá no existe ninguna carretera que nos lleve hacia el interior o nos suba de altitud, desde donde realizar incursiones a pie que nos permitan una aproximación a esas grandes montañas.

En la parte de Alaska, las dos únicas carreteras que lo bordean fueron hechas para explotar las minas. Los senderos también aquí son pocos y están muy alejados de los macizos centrales.


Por otro lado, incomprensiblemente, está permitida la caza. Durante todos los días que permanecimos en ellos no vimos ningún animal.